Tricología

Alopecias No Cicatriciales

Caída de cabello =  efluvio telegeno

Efluvio telógeno

Cuando el cabello comienza a caer más de lo habitual, encontrar la causa es el primer paso para poder tratarlo.

El efluvio telógeno es una de las causas más frecuentes de caída difusa del cabello. Se produce cuando un número mayor de folículos de lo habitual pasa de forma prematura a la fase de reposo y posteriormente a la fase de caída, haciendo que puedas notar más cabello en la ducha, el cepillo, la almohada o incluso al pasar las manos por el pelo.

En muchas ocasiones, la caída comienza semanas o meses después de un factor desencadenante, por lo que puede resultar difícil relacionarla con aquello que la originó.

Entre las posibles causas encontramos periodos de estrés físico o emocional, enfermedades o infecciones, cirugías, fiebre, pérdida rápida de peso, dietas restrictivas, déficits de hierro u otros nutrientes, alteraciones tiroideas, cambios hormonales, determinados medicamentos y otras situaciones que pueden alterar temporalmente el ciclo del cabello.

Por este motivo, en la consulta de Tricología no nos centramos únicamente en intentar detener la caída. Realizamos una valoración de tu historia clínica y capilar, antecedentes, alimentación, medicación y posibles factores desencadenantes. Cuando esté indicado, podremos realizar una exploración del cuero cabelludo, tricoscopia y solicitar o revisar analíticas para investigar posibles causas asociadas.

Una vez identificado el problema, podremos establecer un plan de tratamiento individualizado y realizar un seguimiento de la evolución y recuperación del cabello.

La mayoría de los casos pueden evolucionar favorablemente cuando se identifica y corrige el factor desencadenante, aunque la recuperación del ciclo capilar necesita tiempo. Además, en algunas personas el efluvio telógeno puede coexistir con otros tipos de alopecia, por lo que realizar un diagnóstico adecuado es especialmente importante.

Tu caída capilar puede estar intentando decirte algo. Escucharla, estudiarla y encontrar su causa es el comienzo del tratamiento.

Alopecia Areata

Cuando el cabello comienza a desaparecer de forma repentina en determinadas zonas, es importante realizar una valoración médica temprana.

La alopecia areata es una enfermedad inflamatoria de origen autoinmune en la que el sistema inmunitario actúa de forma inadecuada sobre los folículos pilosos, provocando una pérdida de cabello que habitualmente aparece en forma de placas redondeadas u ovaladas bien delimitadas.

Puede afectar al cuero cabelludo, pero también a la barba, las cejas, las pestañas u otras zonas del cuerpo. Su extensión y evolución son muy variables: algunas personas presentan una única placa pequeña, mientras que en otros casos pueden aparecer varias áreas de pérdida de cabello o formas más extensas.

Aunque muchas veces se relaciona su aparición con periodos de estrés, la alopecia areata no debe considerarse simplemente una caída de cabello causada por estrés. Existe una predisposición inmunológica y, en algunos pacientes, puede asociarse a otras enfermedades autoinmunes, por lo que cada caso debe estudiarse de manera individualizada.

Durante la consulta realizaremos una valoración de tu historia clínica y capilar, exploraremos el cuero cabelludo y podremos realizar una tricoscopia, que nos permite observar determinadas características del cabello y del folículo que ayudan a orientar el diagnóstico y valorar la actividad de la enfermedad.

Cuando esté indicado, podremos solicitar o revisar analíticas y otros estudios para descartar alteraciones asociadas o diagnósticos diferentes.

Una vez establecido el diagnóstico, diseñaremos un plan de tratamiento personalizado teniendo en cuenta la edad, localización, extensión, tiempo de evolución y actividad de la enfermedad. El seguimiento periódico también nos permitirá valorar la respuesta y adaptar el tratamiento cuando sea necesario.

Recibir un diagnóstico de alopecia puede generar preocupación, especialmente cuando la pérdida aparece rápidamente. Por eso, además de tratar la enfermedad, queremos que comprendas qué está ocurriendo y que te sientas acompañada/o durante todo el proceso.

Un diagnóstico adecuado y un tratamiento individualizado son los primeros pasos para cuidar de tu cabello y de la salud de tus folículos.

Alopecia androgenética masculina

Notar que las entradas avanzan, que la coronilla comienza a clarear o que el cabello tiene cada vez menos densidad puede ser la primera señal de una alopecia androgenética.

La alopecia androgenética masculina es la causa más frecuente de pérdida progresiva del cabello en los hombres. Se produce principalmente por una combinación de predisposición genética y sensibilidad de los folículos a los andrógenos, especialmente a la dihidrotestosterona (DHT).

Con el paso del tiempo, los folículos susceptibles experimentan un proceso denominado miniaturización: cada nuevo cabello crece progresivamente más fino, corto y débil, hasta que determinadas zonas del cuero cabelludo comienzan a perder densidad de forma visible.

Habitualmente, el proceso comienza con un retroceso de la línea frontal y las entradas o con una disminución de densidad en la coronilla, aunque el patrón y la velocidad de progresión pueden ser diferentes en cada persona.

Por este motivo, durante la consulta de Tricología realizaremos una valoración de tu historia clínica y capilar, antecedentes familiares, evolución de la pérdida de cabello y tratamientos realizados previamente. La exploración y la tricoscopia nos permiten estudiar el cuero cabelludo y observar signos de miniaturización folicular, además de ayudarnos a diferenciarla de otras causas de caída del cabello.

Cuando exista indicación, podremos solicitar o revisar analíticas para investigar posibles factores que estén contribuyendo a una mayor caída o empeoramiento de la densidad capilar.

Tras establecer el diagnóstico, diseñaremos un plan de tratamiento médico individualizado, teniendo en cuenta tu edad, grado de alopecia, evolución, antecedentes y objetivos. Dependiendo de cada caso, podremos valorar tratamientos médicos y procedimientos complementarios, explicando siempre sus beneficios, limitaciones y posibles efectos adversos.

La alopecia androgenética es una condición progresiva, por lo que el diagnóstico y tratamiento tempranos son especialmente importantes. El objetivo no es únicamente estimular el crecimiento, sino también intentar preservar los folículos que todavía conservan capacidad de producir cabello.

No necesitas esperar a tener una pérdida avanzada para consultar. Si has comenzado a notar cambios en tus entradas, coronilla, grosor o densidad del cabello, una valoración temprana puede ayudarnos a conocer el estado de tus folículos y establecer la estrategia más adecuada.

Cuidar tu cabello también significa actuar a tiempo para conservarlo.

Alopecia androgenética femenina

Cuando la raya del cabello comienza a ensancharse, notas menos volumen o el cuero cabelludo se hace cada vez más visible, puede existir algo más que una simple caída de cabello.

La alopecia androgenética femenina, también conocida como alopecia de patrón femenino, es una de las causas más frecuentes de pérdida progresiva de densidad capilar en la mujer. Se caracteriza principalmente por una disminución gradual del grosor y la densidad del cabello, especialmente en la zona central y superior del cuero cabelludo.

A diferencia de otras formas de caída, no siempre se manifiesta con una gran cantidad de cabellos cayendo. Muchas mujeres comienzan simplemente a notar que su coleta es más fina, tienen menos volumen, la raya se hace más ancha o necesitan cambiar la forma de peinarse para disimular determinadas zonas.

En los folículos susceptibles se produce progresivamente un proceso denominado miniaturización folicular. Esto significa que el cabello va creciendo cada vez más fino, corto y débil, haciendo que con el tiempo disminuya la densidad visible.

Su aparición puede estar influida por diferentes factores, entre ellos la predisposición genética, la edad y determinados factores hormonales. Además, puede coexistir con un efluvio telógeno, déficits nutricionales, alteraciones tiroideas u otras situaciones que aumenten temporalmente la caída y hagan más evidente una pérdida de densidad que estaba evolucionando lentamente.

Por eso, durante la consulta de Tricología realizaremos una valoración completa de tu historia clínica y capilar, antecedentes familiares, ciclo menstrual, medicación, alimentación, evolución de la caída y tratamientos realizados previamente.

La exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia nos permiten estudiar el grosor y la distribución de los cabellos, identificar signos de miniaturización y diferenciar la alopecia androgenética de otras causas de pérdida capilar. Cuando esté indicado, también podremos solicitar o revisar analíticas para investigar posibles factores asociados.

Una vez establecido el diagnóstico, diseñaremos un plan de tratamiento individualizado, teniendo en cuenta tu edad, situación hormonal, grado de pérdida capilar, antecedentes, posibles contraindicaciones y objetivos. Dependiendo de cada caso, podremos valorar diferentes tratamientos médicos y procedimientos complementarios, realizando posteriormente un seguimiento para comprobar la evolución y adaptar el tratamiento cuando sea necesario.

La alopecia androgenética femenina suele tener una evolución progresiva. Por ello, realizar un diagnóstico temprano es especialmente importante para intentar preservar los folículos antes de que la miniaturización sea más avanzada.

Si notas que tu cabello ya no tiene la misma densidad de antes, que tu raya se está ensanchando o que el cuero cabelludo comienza a hacerse más visible, no es necesario esperar a que la pérdida sea avanzada para realizar una valoración.

Tu cabello cambia poco a poco. Detectar esos cambios a tiempo puede marcar la diferencia en su cuidado a largo plazo.

Alopecia Cicatriciales

Liquen plano pilar

Cuando existe inflamación persistente en el cuero cabelludo acompañada de pérdida de cabello, llegar a un diagnóstico temprano es especialmente importante.

El liquen plano pilar es una alopecia cicatricial inflamatoria que afecta al folículo piloso. A diferencia de las alopecias no cicatriciales, la inflamación puede producir un daño progresivo de las estructuras responsables de generar nuevos cabellos y, cuando el folículo queda destruido y sustituido por tejido cicatricial, la pérdida capilar en esa zona puede ser permanente.

Puede manifestarse con pérdida progresiva de densidad, zonas con ausencia de cabello, enrojecimiento o descamación alrededor de los folículos, picor, ardor, sensibilidad o dolor en el cuero cabelludo. Sin embargo, algunas personas presentan pocos síntomas, por lo que los cambios pueden pasar desapercibidos inicialmente.

Durante la consulta de Tricología realizaremos una valoración detallada de tu historia clínica y de la evolución de la pérdida capilar. La exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia son especialmente importantes para identificar signos de inflamación y características compatibles con una alopecia cicatricial.

En determinados casos puede ser necesario realizar una biopsia del cuero cabelludo para confirmar el diagnóstico y diferenciarlo de otras enfermedades que pueden producir patrones similares de pérdida de cabello.

Una vez establecido el diagnóstico, el tratamiento se individualiza según la actividad y extensión de la enfermedad. El objetivo principal es controlar la inflamación, frenar o ralentizar su progresión y preservar el mayor número posible de folículos que todavía permanecen viables. El seguimiento periódico es fundamental para valorar la actividad de la enfermedad y adaptar el tratamiento cuando sea necesario.

En este tipo de alopecia, actuar a tiempo tiene especial importancia. El cabello perdido por destrucción definitiva del folículo puede no recuperarse, pero un diagnóstico y tratamiento precoces pueden ayudar a proteger aquellos folículos que todavía no han sufrido un daño irreversible.

Si notas zonas donde el cabello está desapareciendo, cambios en la textura del cuero cabelludo, enrojecimiento, descamación, picor o molestias persistentes, es recomendable realizar una valoración médica especializada.

En las alopecias cicatriciales, nuestro principal objetivo es proteger los folículos que todavía podemos conservar.

 

Alopecia frontal fibrosante

Cuando la línea de implantación del cabello comienza a retroceder, no siempre se trata simplemente del paso del tiempo. Una valoración temprana puede ser fundamental para preservar los folículos que todavía permanecen activos.

La alopecia frontal fibrosante es una alopecia cicatricial inflamatoria que afecta principalmente a la zona frontal y temporal del cuero cabelludo. Se caracteriza por un retroceso progresivo de la línea de implantación del cabello y puede acompañarse de pérdida parcial o completa de las cejas.

Aunque aparece con mayor frecuencia en mujeres, especialmente después de la menopausia, también puede presentarse antes y afectar a hombres.

Además del retroceso de la línea frontal, algunas personas pueden presentar enrojecimiento o descamación alrededor de los folículos, picor, ardor, sensibilidad o molestias en el cuero cabelludo. También pueden observarse cambios en otras zonas con vello y, en algunos pacientes, pequeñas lesiones o alteraciones cutáneas asociadas.

Al tratarse de una alopecia cicatricial, la inflamación puede dañar progresivamente las estructuras del folículo piloso. Cuando este daño se vuelve irreversible y el folículo es sustituido por tejido cicatricial, el cabello perdido en esa zona generalmente no puede volver a crecer. Por este motivo, el diagnóstico temprano adquiere especial importancia.

Durante la consulta de Tricología realizaremos una valoración detallada de tu historia clínica y capilar, antecedentes, síntomas y evolución de la pérdida de cabello. La exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia nos permiten identificar signos de actividad inflamatoria y valorar el estado de los folículos.

En determinados casos puede ser necesario realizar una biopsia del cuero cabelludo para confirmar el diagnóstico o diferenciar la alopecia frontal fibrosante de otras enfermedades que pueden producir un retroceso de la línea de implantación.

Una vez establecido el diagnóstico, diseñaremos un plan de tratamiento individualizado. El objetivo principal es controlar la actividad inflamatoria, intentar frenar la progresión de la enfermedad y preservar los folículos que todavía permanecen viables. Debido a su carácter crónico y a que la actividad puede variar con el tiempo, el seguimiento periódico es una parte fundamental del tratamiento.

Si has observado que tu frente parece cada vez más amplia, la línea del cabello está retrocediendo, las patillas están perdiendo densidad o tus cejas comienzan a desaparecer, es recomendable realizar una valoración sin esperar a que los cambios sean más evidentes.

En la alopecia frontal fibrosante, el tiempo importa: cuanto antes identifiquemos la enfermedad y controlemos la inflamación, mayores serán nuestras posibilidades de preservar el cabello que todavía conservas.

 

Lupus eritematoso discoide

Lupus eritematoso discoide del cuero cabelludo

Cuando aparecen zonas de inflamación, descamación o pérdida de cabello que persisten en el tiempo, es importante estudiar qué está ocurriendo en el cuero cabelludo.

El lupus eritematoso discoide es una enfermedad inflamatoria autoinmune que puede afectar a la piel y al cuero cabelludo. Cuando compromete los folículos pilosos puede producir una alopecia cicatricial, por lo que su identificación y tratamiento precoces son especialmente importantes.

En el cuero cabelludo puede manifestarse mediante placas bien delimitadas con enrojecimiento, descamación, cambios de pigmentación y pérdida de cabello. Algunas personas pueden presentar picor, sensibilidad o molestias, mientras que en otras las lesiones pueden evolucionar con pocos síntomas.

A medida que la inflamación progresa puede dañar de forma permanente las estructuras del folículo responsables de producir nuevos cabellos. Cuando el folículo queda destruido y aparece cicatrización, el cabello perdido en esa zona puede no volver a crecer.

Por este motivo, durante la consulta realizaremos una valoración detallada de tus antecedentes, síntomas, evolución de las lesiones y posibles manifestaciones asociadas. La exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia nos permiten estudiar las características de las lesiones, identificar signos de actividad y valorar el estado de los folículos.

Cuando exista sospecha de lupus eritematoso discoide, puede ser necesario realizar una biopsia del cuero cabelludo y solicitar estudios complementarios para confirmar el diagnóstico y diferenciarlo de otras alopecias cicatriciales. Dependiendo de los hallazgos y de la historia clínica, también puede ser necesaria la valoración conjunta con Dermatología y, en determinados casos, con otras especialidades.

Una vez establecido el diagnóstico, el tratamiento se adapta a cada paciente. El objetivo principal es controlar la inflamación, evitar la aparición de nuevas lesiones, intentar frenar la progresión de la enfermedad y preservar los folículos que todavía permanecen viables. También es importante realizar un seguimiento periódico y mantener una adecuada protección frente a la radiación ultravioleta, ya que la exposición solar puede favorecer la actividad de las lesiones en algunas personas.

Si has observado zonas persistentes de enrojecimiento o descamación, cambios en la coloración del cuero cabelludo o áreas donde el cabello está desapareciendo, es recomendable realizar una valoración médica sin esperar a que la pérdida sea más extensa.

En las alopecias cicatriciales, actuar a tiempo es fundamental: nuestro objetivo es controlar la enfermedad y proteger cada folículo que todavía podemos conservar.

Foliculitis decalvante

Cuando aparecen de forma repetida granitos, costras, inflamación o molestias en el cuero cabelludo acompañadas de pérdida de cabello, es importante realizar una valoración médica y no tratar únicamente las lesiones visibles.

La foliculitis decalvante es una enfermedad inflamatoria crónica del cuero cabelludo que puede producir alopecia cicatricial. La inflamación afecta a los folículos pilosos y puede provocar brotes recurrentes que, si se mantienen en el tiempo, pueden ocasionar daño permanente y pérdida irreversible del cabello en las zonas afectadas.

Puede manifestarse con pústulas o pequeños granitos alrededor de los cabellos, enrojecimiento, costras, descamación, picor, ardor, sensibilidad o dolor. Con la evolución también pueden aparecer áreas de menor densidad o pérdida capilar.

Uno de los hallazgos característicos que podemos observar en algunos pacientes es la presencia de varios cabellos emergiendo juntos de una misma abertura folicular, formando pequeños grupos o “mechones”. Sin embargo, no todas las personas presentan las mismas manifestaciones y existen otras enfermedades del cuero cabelludo que pueden tener un aspecto parecido.

Por este motivo, durante la consulta de Tricología realizaremos una valoración detallada de tus síntomas, antecedentes y evolución. La exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia nos permiten observar los folículos con mayor detalle, identificar signos de actividad inflamatoria y valorar si existe pérdida de estructuras foliculares.

Dependiendo de cada caso, puede ser necesario realizar cultivos microbiológicos, una biopsia del cuero cabelludo u otros estudios complementarios para confirmar el diagnóstico, descartar otras enfermedades y seleccionar el tratamiento más adecuado.

Una vez establecido el diagnóstico, diseñaremos un plan de tratamiento individualizado. El objetivo principal es controlar la inflamación y los brotes, reducir los síntomas, intentar frenar la progresión de la enfermedad y, especialmente, preservar los folículos que todavía permanecen viables.

Al tratarse de una enfermedad que puede presentar periodos de mayor y menor actividad, el seguimiento periódico es especialmente importante. Controlar la inflamación no solo busca mejorar las molestias actuales, sino también disminuir el riesgo de que continúe produciéndose daño folicular.

Si notas granitos o pústulas que aparecen repetidamente en el cuero cabelludo, costras, dolor, picor o zonas donde el cabello está perdiendo densidad, es recomendable realizar una valoración médica temprana.

En la foliculitis decalvante no buscamos únicamente tratar los brotes: nuestro objetivo es controlar la inflamación y proteger los folículos antes de que el daño sea irreversible.

 

 

Celulitis disecante del cuero cabelludo

Cuando aparecen bultos dolorosos, inflamación, secreción o zonas de pérdida de cabello en el cuero cabelludo, es importante realizar una valoración médica temprana para controlar el proceso y proteger los folículos.

La celulitis disecante del cuero cabelludo es una enfermedad inflamatoria crónica y poco frecuente que afecta a los folículos pilosos. También conocida como perifolliculitis capitis abscedens et suffodiens, puede evolucionar con brotes recurrentes y, en los casos más avanzados, provocar una alopecia cicatricial.

Suele manifestarse mediante nódulos o bultos inflamados y dolorosos, pústulas, abscesos, costras o secreción. Las lesiones pueden aparecer de manera aislada o afectar a varias zonas del cuero cabelludo y, en algunos casos, comunicarse entre sí formando trayectos bajo la piel.

La inflamación mantenida puede dañar progresivamente el folículo piloso. Cuando este daño produce cicatrización definitiva, el cabello de las zonas afectadas puede no volver a crecer. Por este motivo, identificar y controlar la enfermedad en sus fases iniciales es especialmente importante.

Durante la consulta realizaremos una valoración detallada de tus síntomas, antecedentes y evolución de las lesiones. La exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia nos ayudarán a valorar la actividad inflamatoria y el estado de los folículos.

Dependiendo de los hallazgos, pueden ser necesarios cultivos microbiológicos, una biopsia del cuero cabelludo u otros estudios complementarios para confirmar el diagnóstico, descartar otras enfermedades y establecer la estrategia terapéutica más adecuada. En casos complejos también puede ser necesaria una valoración conjunta con Dermatología.

El tratamiento se individualiza según la extensión, intensidad y evolución de la enfermedad. Nuestro objetivo es controlar la inflamación, disminuir el dolor y los brotes, tratar las lesiones activas y prevenir o limitar la aparición de nuevas áreas de cicatrización, intentando preservar el mayor número posible de folículos.

El seguimiento periódico es una parte fundamental del proceso, ya que se trata de una enfermedad que puede presentar periodos de mejoría y nuevas fases de actividad.

Si notas bultos dolorosos, inflamación persistente, secreción, abscesos o zonas donde el cabello comienza a desaparecer, no es recomendable esperar a que las lesiones se resuelvan por sí solas o se vuelvan recurrentes.

Controlar la inflamación cuanto antes puede ayudarnos a aliviar los síntomas, limitar la progresión de la enfermedad y proteger los folículos que todavía podemos conservar.

 

Dermatitis seborreica

Picor, descamación, enrojecimiento o esa “caspa” que aparece una y otra vez pueden ser señales de que tu cuero cabelludo necesita algo más que cambiar de champú.

La dermatitis seborreica es una afección inflamatoria frecuente y de evolución generalmente crónica o recurrente que afecta principalmente a zonas de la piel con mayor actividad sebácea, como el cuero cabelludo. También puede aparecer alrededor de las cejas, los laterales de la nariz, detrás de las orejas y en otras zonas del rostro o del cuerpo.

En el cuero cabelludo puede manifestarse con descamación blanca o amarillenta, caspa, enrojecimiento, exceso de grasa, picor, irritación o sensación de sensibilidad. La intensidad es muy variable: algunas personas presentan únicamente una descamación leve, mientras que otras pueden experimentar brotes inflamatorios más intensos y molestos.

Su aparición está relacionada con diferentes factores, entre ellos la producción de sebo, la respuesta inflamatoria de la piel y la participación de levaduras del género Malassezia, que forman parte de la microbiota habitual de nuestra piel. Además, determinados factores como el estrés, los cambios de temperatura o algunos hábitos pueden favorecer la aparición o intensificación de los brotes.

Aunque la dermatitis seborreica no suele provocar por sí sola una alopecia permanente, cuando existe inflamación intensa, picor o rascado frecuente puede acompañarse de una mayor caída temporal del cabello. También puede coexistir con otros problemas capilares, por lo que no siempre debemos atribuir una caída persistente únicamente a la dermatitis.

Durante la consulta realizaremos una valoración de tus síntomas, antecedentes, productos utilizados y evolución de los brotes. La exploración del cuero cabelludo y, cuando sea necesario, la tricoscopia nos ayudarán a valorar el grado de inflamación y descartar otras enfermedades que pueden producir descamación o síntomas similares.

A partir de esta valoración estableceremos un plan de tratamiento y cuidados personalizado, que puede incluir medidas para controlar la inflamación, la descamación y la proliferación de levaduras, además de recomendaciones específicas para el cuidado cotidiano del cuero cabelludo.

Al tratarse de una condición que puede presentar periodos de mejoría y nuevos brotes, también te enseñaremos a reconocer los primeros signos para actuar de forma precoz y mantenerla controlada a largo plazo.

Si llevas tiempo cambiando de champú sin conseguir controlar la caspa, tienes picor frecuente, enrojecimiento o notas que tu cuero cabelludo alterna constantemente entre periodos de mejoría y empeoramiento, puede ser el momento de realizar una valoración médica.

Un cuero cabelludo sano es la base para cuidar adecuadamente de tu cabello.

Canas y encanecimiento prematuro

La aparición de canas forma parte del proceso natural de envejecimiento del cabello, pero cuando aparecen de manera precoz o aumentan rápidamente pueden generar dudas y preocupación.

Las canas aparecen cuando los folículos pilosos disminuyen progresivamente su capacidad para producir melanina, el pigmento responsable del color natural del cabello. Como consecuencia, los nuevos cabellos crecen con menor pigmentación hasta adquirir una tonalidad gris o blanca.

La edad de aparición es muy variable y está fuertemente condicionada por la genética y los antecedentes familiares. Por este motivo, algunas personas comienzan a tener canas relativamente jóvenes mientras que otras mantienen gran parte de su pigmentación durante muchos años.

Sin embargo, cuando el encanecimiento aparece de forma especialmente temprana o se acompaña de otros síntomas, puede ser interesante realizar una valoración médica. En determinados pacientes pueden coexistir déficits nutricionales, alteraciones tiroideas, enfermedades autoinmunes u otros factores que conviene estudiar según la historia clínica. Esto no significa que todas las personas con canas necesiten realizarse numerosas pruebas: cada caso debe valorarse individualmente.

Durante la consulta de Tricología podremos revisar tus antecedentes personales y familiares, alimentación, medicación, momento de aparición y evolución de las canas. Cuando exista una indicación clínica, podremos solicitar o revisar analíticas para investigar posibles alteraciones asociadas.

Es importante mantener expectativas realistas. Actualmente no existe un tratamiento médico que garantice recuperar de forma permanente el color original de un cabello que ha perdido su pigmentación por el proceso natural de envejecimiento. Cuando existe una causa corregible asociada, tratarla es importante para la salud general y capilar, aunque esto no asegura que las canas ya existentes recuperen su color.

Nuestro objetivo será ayudarte a comprender por qué están apareciendo, identificar si existe algún factor que merezca ser estudiado y orientarte sobre los cuidados más adecuados para mantener un cabello saludable.

Las canas no siempre necesitan tratamiento, pero cuando aparecen antes de lo esperado, una valoración adecuada puede ayudarnos a entender mejor lo que está ocurriendo.